Los modelos climáticos internacionales y locales advirtieron un fenómeno inevitable en el futuro próximo del mundo: este evento de El Niño - Oscilación del Sur se desarrollará en el período que comprende junio, julio y agosto, representando una amenaza para la estabilidad climática en esta edición específica, alertando que podría resultar en uno de los episodios más intensos de la historia.
El Niño podría cambiar el invierno en Argentina: qué regiones serán las más afectadasLa tendencia parece continuar en la cronología de este proceso climático. Ya en el período 2023-2024, El Niño fue uno de los cinco más intensos de los que se tiene constancia, de acuerdo con los datos de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) de la ONU. En el informe de ayer, la entidad lanzó su comunicado mundial señalando que “debe tratarse este evento como lo que es: una alerta climática urgente”, explicó el Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres.
Alertas globales por la llegada de El Niño
Los modelos climáticos registraron desde finales de abril hasta mediados de mayo un calentamiento inusual del agua subsuperficial del Pacífico Tropical, con valores que marcan la instauración de un episodio de El Niño alcanzando marcas de más de 6°C por encima de la media, lo que constituye “una importante fuente de calor que espolea el aumento gradual de las anomalías de temperatura en la superficie del mar”.
Este patrón conformado por un componente oceánico y otro atmosférico es una de las causas principales de la variabilidad climática, pero que en esta ocasión tendrá una intensidad particular. “Tenemos que prepararnos para un episodio de El Niño potencialmente fuerte, que exacerbará las sequías, potenciará las lluvias intensas y agravará el riesgo de olas de calor tanto en tierra como en el océano. El suceso más reciente de El Niño, ocurrido en 2023/2024, fue uno de los cinco más intensos de los que se tiene constancia y contribuyó a las temperaturas mundiales sin precedentes que se registraron en 2024", explicó la Secretaria General de la OMM, Celeste Saulo.
El impacto estimado para el territorio argentino
La Argentina no estará exenta a los efectos de El Niño, cuya probabilidad de que se consolide al menos hasta noviembre es cercana al 90%. “Las consecuencias se dejarán sentir con una intensidad todavía mayor y su alcance será aún más amplio, cruzando fronteras a una velocidad devastadora”, señaló Guterres.
En nuestro país, el fenómeno de El Niño suele traer más lluvias de lo normal en gran parte del centro y del noreste del país, según explicaron desde el medio especializado La Política Ambiental. Esto significa que aumenta el riesgo de tormentas fuertes, crecidas de ríos e inundaciones.
Las provincias argentinas que podrían sentir más el impacto
Las provincias que históricamente sufren más los efectos de este fenómeno son las del Litoral y la región pampeana. Entre las más vulnerables aparecen Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Misiones y el norte de la provincia de Buenos Aires. También pueden verse afectadas zonas del este de Córdoba y del sur de Paraguay, donde las lluvias intensas suelen provocar anegamientos urbanos y problemas en áreas agrícolas.
Durante episodios fuertes de El Niño también suelen crecer los grandes ríos del sistema del Plata, especialmente el Paraná y el Uruguay, lo que incrementa el riesgo de inundaciones en ciudades ribereñas.
Si el fenómeno alcanza una intensidad elevada durante 2026 o 2027, los especialistas advierten que las zonas más expuestas podrían ser Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Buenos Aires (principalmente el norte y el centro), el este de Córdoba, Chaco y Formosa. En estas regiones podrían registrarse lluvias más frecuentes e intensas que el promedio histórico, lo que aumenta el riesgo de inundaciones rurales y urbanas.
Impacto en otros países de Sudamérica
El fenómeno también suele afectar con fuerza a otros países de la región. En Perú y Ecuador, por ejemplo, los eventos intensos de El Niño suelen provocar lluvias extraordinarias que generan inundaciones y deslizamientos de tierra.
En Brasil el impacto es más variable: mientras el sur del país puede recibir lluvias muy intensas, la Amazonia suele enfrentar períodos de sequía más prolongados. Chile también puede experimentar cambios en sus patrones de precipitaciones, especialmente en la zona central del país.